¿Qué es una Tisana?

Las tisanas son bebidas calientes a base de agua que contienen plantas, pero sin la presencia significativa de la planta del té (camellia sinensis) — o, si la tienen, en una concentración del 20% o menos. Muchas de ellas son conocidas por los beneficios naturales que aportan al cuerpo, y varían según las plantas, frutos, cortezas, hojas, raíces o semillas que las componen. Pueden estar enfocadas hacia un fin específico: analgésico, antiinflamatorio, antiespasmódico, antigripal, antihistamínico, o simplemente para ayudar a regular el buen funcionamiento del cuerpo.

El uso de tisanas se remonta al 3.000 a.C., en la época de los sumerios, quienes dejaron este conocimiento registrado en tablillas de arcilla. Desde la antigüedad, las plantas han sido fuente de alimento y salud — más allá de sus frutos, sus hojas, corteza y semillas se han usado para preparar ungüentos y bebidas curativas. Ese conocimiento pasó de generación en generación a través de la tradición oral, guardado y compartido por los chamanes y sabios de las comunidades ancestrales.

Beneficios de las tisanas

La naturaleza ofrece muchas curas y remedios para cuidar y prevenir enfermedades, y las tisanas no son la excepción. Algunas son antioxidantes, otras antiinflamatorias, diuréticas, digestivas o terapéuticas — e incluso pueden apoyar la pérdida de peso cuando se combinan con un estilo de vida saludable, ejercicio y buena alimentación.

Estos son algunos de los componentes más comunes en las tisanas y sus propiedades:

  • Anís: usado tradicionalmente como expectorante.
  • Menta: antiespasmódica y antiséptica, calma las paredes estomacales y acelera la digestión.
  • Cola de caballo: ideal para lesiones de piel y cicatrización.
  • Valeriana: propiedades sedantes, ayuda a estabilizar el ritmo cardíaco y combatir los estados de nerviosismo.
  • Hierbabuena: combate dolores musculares y menstruales, favorece la digestión y abre el apetito.

Ingredientes que encontrarás en nuestras tisanas

Nuestras tisanas combinan frutas, flores y hierbas pensadas tanto para el paladar como para el bienestar del cuerpo. El hibisco, originario de zonas subtropicales de Asia, es protagonista en varias de nuestras mezclas frutales por su efecto positivo en la digestión, ayudando con el estreñimiento, estimulando las funciones hepáticas y contribuyendo a estabilizar el colesterol.

También incluimos frutas como la papaya, con propiedades cicatrizantes y digestivas; el limón y la naranja, ricos en vitamina C; el mango, alto en fibra para un buen funcionamiento digestivo; y los pétalos de rosa, ricos en taninos y glucósidos, tradicionalmente usados para aliviar dolores de garganta y estómago. El escaramujo aporta propiedades astringentes, antidiarreicas, diuréticas y antiinflamatorias.

Estos son los ingredientes de nuestras tisanas:

¿Cómo se preparan las tisanas?

Existen tres formas de preparar una tisana: decocción, maceración e infusión. La elección depende de qué parte de la planta se está usando y de sus principios activos.

Decocción

Se introduce la materia vegetal en un recipiente con agua hirviendo y se deja cocer a fuego moderado, generalmente unos 3 minutos, aunque el tiempo varía según el tipo de planta.

Maceración

Se sumerge la planta en agua durante un período de tiempo determinado, y luego se utiliza el líquido resultante de esa maceración.

Infusión

Se aplica a plantas cuyos principios activos podrían alterarse con la ebullición. El agua se vierte sobre la planta en un infusor y se deja reposar unos minutos en un recipiente tapado, cuidando el tiempo para evitar que las plantas se oxiden, se quemen, o que la bebida quede amarga.

La temperatura ideal para preparar nuestras tisanas es de 85°C a 95°C.

Generalmente no, o solo en cantidades mínimas. Las tisanas no contienen la planta del té (Camellia sinensis) o la tienen en una concentración del 20% o menos, por lo que suelen ser libres de cafeína.

El té proviene específicamente de la planta Camellia sinensis. Las tisanas, en cambio, se elaboran con otras plantas, frutas, flores, cortezas o raíces — o con una proporción mínima de té — y por eso suelen tener menos o nada de cafeína.

La temperatura ideal está entre 85°C y 95°C, dependiendo del tipo de tisana y del método de preparación que uses: decocción, maceración o infusión.

Sí. Muchas de nuestras tisanas frutales, como Frutos Rojos o Fiesta Tropical, funcionan igual de bien frías. Prepáralas normalmente y déjalas enfriar en el refrigerador, o sírvelas con hielo.